La Cuaresma es un tiempo de gracia que nos prepara para la Pascua.
Es una oportunidad de conversión, de volver el corazón a Dios y revisar nuestra vida con sinceridad.
Conversión: dejar lo que nos aleja del Señor y renovar nuestra relación con Él mediante la oración y el silencio. 🔹 Ayuno: no solo de alimento, sino también de palabras hirientes, egoísmo, indiferencia y superficialidad. Es aprender a depender más de Dios. 🔹 Caridad: abrir el corazón a los demás, especialmente a los más necesitados, con gestos concretos de amor y servicio.
La Cuaresma no es tristeza, sino camino de transformación. Es permitir que Dios cambie nuestro corazón para vivir con más fe, esperanza y amor.
Que este tiempo sea para nosotros un verdadero regreso al corazón y una renovación de vida.