COMO COMUNIDAD, ESTAMOS LLAMADOS A AYUDAR

Ante la situación que viven nuestros hermanos damnificados por el terremoto en Colombia, no podemos ser indiferentes.
Como comunidad parroquial, estamos llamados a unir nuestras manos, nuestros corazones y nuestros esfuerzos para acompañar a quienes hoy lo han perdido todo.
Nuestra ayuda es mucho más que entregar una donación.
Es acercarnos al que sufre, escuchar su historia, acompañarlo en su dolor y ayudarle a recuperar la esperanza.
Ahora comienza nuestra verdadera labor: caminar junto a nuestros hermanos para contribuir a restablecer su dignidad, reconstruir sus hogares y renovar la esperanza.
Porque cuando un hermano sufre, toda la comunidad se hace solidaria.
“Lo que hicieron con uno de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicieron.”
Mateo 25,40
